Preguntas habituales

Hay una serie de preguntas que suelen hacerme en casi todos los seminarios, congresos y entrevistas. Son cosas que tienen que ver a menudo con el trabajo de escritor y me ha parecido una buena idea recogerlas aquí. Espero que te resulten interesantes.

¿De dónde sacas las ideas para tus libros?

Casi siempre saco mis ideas del trabajo diario. Como formador, los alumnos me plantean dudas que son de gran ayuda en ambos sentidos. En cierto sentido, es como si viviera muchas vidas en una sola, porque tendría que vivir 100 o 200 veces para enfrentarme a todos los problemas que, curso tras curso, seminarios tras seminario, me plantean todas las personas que acuden y comparten sus problemas.

Al responder esos problemas, pongo a prueba los conceptos que explico. A menudo las soluciones vienen de mi propia experiencia profesional, otras veces son respuestas técnicas que consisten en un dato o una idea concretas. Al final, cojo toda esa experiencia y la reúno en mis libros, que es una forma de compartir con el lector esos momentos.

¿Qué es lo que sueles leer?

Leo un montón de libros, revistas y blogs profesionales. Como digo normalmente, me encanta mi trabajo y es un placer. Aparte de esos, suelo leer buenos libros de ciencia ficción, biografías y libros sobre hechos históricos o temas de actualidad.

¿Cual es tu consejo para los escritores que empiezan?

Pues no le daría uno, sino tres consejos. El primero es que escribas siempre de forma sincera, no pensando en las ventas, sino en lo que quieres transmitir a tus lectores. Se atribuye a un gran escritor, Oscar Wilde, la frase “sé tu mismo, las demás personalidades ya están cogidas”. Si intentas escribir como otra persona o en cada momento tratas de meter un enlace comercial porque has leído un libro sobre “cómo hacerte millonario con ingresos pasivos” no llegaras a ninguna parte. La gente no quiere leer catálogos comerciales, sino libros auténticos que les proporcionen ideas, soluciones y orientación en sus problemas. Escribe de forma honesta, tratando de ayudarles con lo que has aprendido y el resultado será excelente.

El segundo consejo es que seas humilde. No escribes tan bien como crees y por mucha práctica que tengas siempre hay algo que se puede mejorar. Stephen King ddice en su libro “Mientras escribo” que entre el primer borrador y el texto definitivo deberías poder recortar hasta un tercio. A mi me parece un poco exagerado, pero seguramente yo recorto, reviso, o modifico ese volumen de texto sin problemas. Busca dos o tres personas en las que confíes, que no te vayan a adular con sus comentarios, y pídeles que te hagan una lectura sincera, anotando todos los fallos. No les critiques ni les expliques por qué están equivocados. Ellos son tus lectores y si no te han entendido, el fallo es tuyo.

Y lo tercero es que practiques, practiques y practiques, tanto leyendo como escribiendo. Nos formamos al leer a otros y alcanzamos la perfección practicando sin parar. Cuando empecé escribiendo en revistas de informática, escribir un artículo de una o dos páginas era un esfuerzo considerable y al cabo de unos años terminé escribiendo reportajes de 15 a 20 páginas sin problemas. No es que fuera mejor o peor, es que después de 10 años de práctica, terminas cogiendo habilidad en tu trabajo.