Mi primer libro como editor

En estos días se publica la segunda edición de un libro escrito originalmente por Nuria Ferrero, una deportista madrileña que hace un par de años quiso compartir su experiencia para superar la anorexia a través de la práctica deportiva. Cuando me contó la forma en que la habían ninguneado los de la editorial, asumí el desafío personal de ayudarla a relanzar el libro y parece que lo hemos conseguido.

No hablo mucho con otros escritores. No es que haya ninguna razón especial, sencillamente supongo que no me muevo en esos círculos. Pero de vez en cuando me tropiezo con alguien que comenta que sí, que le haría ilusión, que lo ha intentado o incluso que ha llegado a publicar algo, pero que las ventas no habían sido lo que esperaba y que lo ha dejado.

Nuria es una atleta a la que conocí hace bastantes años en el mundo del fitness y que siempre fue muy amable conmigo, una de esas personas a las que conoces por casualidad en una feria, un congreso o una competición, con las que te cruzas de vez en cuando y que terminan por ser uno de esos rostros conocidos a los que te alegras de saludar.

A finales de verano de 2019 quedamos para ponernos al día y, entre las cosas de su oficina, vi el cartel de un libro que había publicado originalmente en 2017, lo que me sorprendió gratamente y le pregunté qué tal había sido la experiencia. Con una sonrisa me comentó que había sido una experiencia estupenda, que había tenido muy buena acogida, pero que estaba un poco preocupada porque no tenía noticias de la editorial desde hacía meses y que no sabía realmente nada de las ventas ni del estado del libro. Preguntando un poco más, me comentó que se lo habían sacado a través de Círculo Rojo y entonces lo comprendí todo.

Círculo Rojo es lo que se llama una editorial «vanity press», que no es que todo el que caiga por ahí sea un vanidoso insoportable, sino que es como se llama en Estados Unidos a un cierto tipo de editoriales que están especializadas en vender paquetes de publicación a gente que tiene la ilusión de publicar su trabajo. Su negocio no consiste en vender libros, sino en vender esos paquetes, en los que te crean la ilusión de que eres «un gran autor», con todos los elementos que ayuden a crear esa fantasía.

No te dan asesoría, no te ayudan a hacer la corrección de estilo, no te orientan sobre cómo hacer las ventas, no te hacen una crítica del trabajo. Simplemente te cobran por una tirada inicial de unos cientos de ejemplares, algunas decenas de marcapáginas e incluso una nota de prensa (que, por supuesto no llega a ninguna parte), a cambio de un pago único que tienes que dar por adelantado. Cuando terminas te encuentras con 100, 200 o 500 ejemplares de un libro que nadie va a leer y que seguramente tendrá un montón de erratas y problemas de lectura. PERO… eres un autor publicado, con un ISBN, tu cara en su catálogo y un montón de libros apilados con los que no sabes qué hacer.

Nuria no es una escritora profesional, pero tenía una buena historia que contar, una en la que notas que de vez en cuando coge carrerilla y está compartiendo algo que ha supuesto una experiencia importante en su vida. No lo cuenta con técnica, pero si con la autenticidad y la soltura de quien comparte contigo una charla en la que te revela algún episodio trágico o significativo que le ha pasado. En su caso una anorexia que la llevó a ingresar en dos ocasiones en el hospital con graves problemas de salud. La historia de cómo superó la enfermedad y cogió ganas para, en pocos años, reponerse y convertirse en entrenadora y empresaria deportiva, es cautivadora y, a ratos, emocionante.

Así que me encontré con una amiga a la que le habían cobrado por un montón de ejemplares del libro con poca salida que, tras la tirada inicial, se había quedado estancado. Nunca más le informaron de sus derechos de autor o las ventas posteriores, a pesar de que tienen el libro en su catálogo e incluso en librerías abiertas como Casa del Libro o Amazon. ¿Qué hacer?

Pues echar una mano y ofrecerle mi ayuda para orientar las cosas. Han sido cuatro meses de trabajo en los que he hecho algo parecido a lo que hacía hace años en la redacción de PC Actual: editar el trabajo de otros. En una redacción no sólo escribes, sino que también repasas el texto de los compañeros para detectar erratas y pequeños fallos. Es algo que hacíamos todos mutuamente y formaba parte de la dinámica de trabajo. 20 años después, 15 o 20 libros después, varios miles de ejemplares después, a aquello añades ya una buena experiencia en la edición y distribución de libros, y te encuentras en condiciones de echar una mano, tomándome como un desafío personal convertir esa primera edición en una obra que pudiera tener más difusión de lo que había conseguido hasta el momento.

El trabajo ha incluido de todo: desde repasar por completo el original para revisar la ortografía, puntuación y gramática a reordenar casi por completo el contenido, dotarle de un hilo narrativo más ágil y crear esa experiencia en la que empiezas a leer el libro y no puedes dejar de pasar páginas y páginas, hasta rehacer la portada y gestionar la distribución internacional y su traducción al inglés. Todo esto, con la dificultad adicional de que no podía alterar el mensaje de la autora.

A cada paso, mandaba a Nuria pequeños informes y muestras de lo que se iba haciendo, siempre temeroso de que se extrañara del resultado, de que no se reconociera en el nuevo texto, de que tuviéramos problemas y nos encalláramos en algún punto. Pero tengo que decir que la experiencia ha sido fantástica y que la comunicación ha sido siempre fluida, hasta el punto en que a menudo me preguntaba si estaba haciendo algo mal, porque no me parecía normal que todo saliera bien a la primera.

A finales de Enero llegaron las primeras pruebas de imprenta, que rápidamente compartí con Nuria, y comprobamos que el trabajo había merecido la pena. El libro se presentará seguramente a mediados de Marzo y ya está disponible en Amazon y alguna otra librería.

No es la primera vez que me han pedido ayuda para editar y publicar un libro y supongo que poco a poco irá ocupando cada vez más parte de mi tiempo. Es difícil, porque tienes que tener una buena compenetración con la persona que confía en ti para el proyecto. La otra parte tiene una historia o un mensaje que a ti nunca se te ocurriría y tú tienes una experiencia y una técnica que te ha costado décadas adquirir, necesaria para convertir esas ideas en un producto viable.

El tiempo dirá qué tal salen las ventas, pero la cosa tiene buenas perspectivas y estoy pensando incluso en recoger los consejos que le daría a alguien que quisiera publicar su propio libro para conseguirlo y evitar este tipo de problemas. De momento, voy a disfrutar de esta pequeña satisfacción y espero poder abordar proyectos semejantes en un futuro próximo. 🙂

Mi primer libro como editor

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