Las 10 cosas que NO debe decir un Jefe de proyecto

Una persona puede revelar más sobre su estilo de gestión con una sola frase que con varias entrevistas, y es que hay cosas que, sencillamente, no se deberían decir.

Lo sorprendente es que estas personas, que por lo demás suelen ser muy agradables y comparten alguna afición contigo, se transforman cuando se enfrentan a la toma de decisiones y a la gestión del personal. Una cosa es carecer de habilidades sociales y otra transformarse en un sociópata. Vayamos con el “top-ten” de las frases más reveladoras y menos recomendables:

1. “No te pago para que pienses.”

Ooohhh, jojooo… esta es muy buena si la dice el Ladrillo en una escena de Snatch, pero es una grosería imperdonable en boca de un Jefe de proyecto, además de un pésimo criterio para gestionar al equipo. Muy al contrario, si queremos implantar un sistema de gestión eficaz, tenemos que dejar de decirle a la gente cómo hacer las cosas y animarles a que piensen y las resuelvan de acuerdo a sus propias estrategias. Seguro que no lo hacen como nosotros, lo cual a la mayoría de gestores nos revienta porque pensamos que nuestro método es genial.

2. “Si tú no lo haces, seguro que encuentro alguien que lo haga.”

Esta suele venir adornada con una pulla del tipo de “la cola del paro está llena de gente esperando ocupar tu lugar”, etc. Un jefe de proyecto debe tener entre sus habilidades la de motivar a su equipo. La motivación tiene mucho más que ver con el orgullo y el amor propio que con el miedo y la recompensa. Amenazando o menospreciando a un empleado, nunca conseguiremos inspirarle.

3. “Si no tienes nada que hacer, seguro que te encuentro un trabajo.”

Esta frase casi suena razonable, pero se basa en la falacia de que la gente puede trabajar con el mismo nivel de concentración, al mismo rendimiento y con la misma intensidad las 8 horas seguidas de su jornada laboral. El cerebro necesita y agradece pequeños cambios de actividad y si estos no son posibles porque las tareas son largas o pesadas, una pequeña pausa, una conversación intrascendente con el compañero, pueden ser lo necesario para abordar otras dos horas de trabajo con ganas.

Cortar esos pequeños respiros sólo sirve para poner de los nervios al personal y conseguir que rinda peor. Deje a la gente que haga lo que quiera. Recuerde que no podemos decirle a nadie cómo hacer las cosas, sólo qué resultados esperamos. Si no cumple sus plazos de entrega o abusa de los descansos, despídale, pero no le haga la vida imposible.

4. “Lo tomaré en consideración.”

Una forma sutil y eficaz de desperdiciar la opinión de un subordinado. y conseguir que no nos vuelvan a decir nada que merezca la pena en mucho tiempo. Muchas personas en posiciones de mando consideran que no tienen que aceptar las indicaciones de otros, sino que son los demás quienes deben atender siempre las suyas.

Si quiere ser un buen Jefe de proyecto asegúrese de que las personas que trabajan con usted están convencidas de que le importa su opinión. Si alguien se anima a darle una idea pídale que la desarrolle por escrito, que se la mande e incluso fije una breve reunión para debatirla. Sólo debe haber un requisito: que la reunión sirva para tomar una decisión que mejore un proceso, un requisito o una cualidad del producto.

5. “¿A tí quién te ha dado permiso para hacer eso?”

Si la anterior era el medio de que no vuelvan a darnos una opinión, ésta nos garantiza la completa parálisis del equipo de trabajo cada vez que se enfrenten a una situación inesperada. Dentro de unos márgenes de seguridad, deje que la gente haga lo que quiera hasta el límite de sus posibilidades e incluso un poco más allá.

Por este medio puede descubrir un empleado excepcionalmente competente o una forma de hacer las cosas más eficaz que la actual. Si se equivoca, pídale que arregle las cosas, pero no le penalice por el error. De hecho, es el tipo de cosas que hay que comentar en las retrospectivas de SCRUM o en el cierre de proyecto del PMBoK. ¿Qué lecciones hemos aprendido?

6. “¡Deja todo ahora mismo y ponte con ESTO!”

Los imprevisto nos ocurren a todos, pero la solución no es permitir que tomen el control de la situación por nosotros. Un empleado al que se le interrumpa con esta frase se dará cuenta de que la empresa (o el Jefe de proyecto) carece de cualquier habilidad de planificación y que corre de un lado a otro como una gallina sin cabeza.

La solución no es hacer correr al personal sino: a) implantar procesos de gestión de incidencias y b) planificar las cosas de forma que, como mucho, ocupen el 80% de la jornada laboral. Así tendremos un 20% de tiempo para hacer frente a los seguros e inevitables imprevistos.

7. “No me cuentes tus problemas, que yo tengo los míos. Dame soluciones.”

Esta es otra de las que suenan razonables, basada en la idea que yo mismo he defendido más arriba, de que un buen empleado resuelve las cosas por sí mismo. Pero el error es pensar que un Jefe de proyecto tiene esclavos cuya función es entregar los diamantes que arrancan de la roca con sus manos. Al revés.

Un Jefe de proyecto o un líder de equipo son “solucionadores de problemas”, que deben estar atentos continuamente a los riesgos y problemas que surgen, para despejar el camino al equipo y que éste dedique su tiempo a lo que estaba planificado.

8. “Lo que me cuentas parece más bien un problema personal.”

El hecho es que pasamos más tiempo con nuestros compañeros de trabajo que con muchos miembros de nuestra familia y que tanto tiempo de convivencia termina generando roces. Sí, siempre hay problemas de tipo personal, pero cuando alguien viene a comentarnos uno de ellos lo peor que podemos hacer es darle con la puerta en las narices.

Cuidado, que un Jefe de proyecto no es un celador de patio de colegio. Pero hay que escuchar los problemas, del tipo que sean. A lo mejor revelan un problema de espacio en la oficina, que sí podemos resolver. Quizás sirva para repasar una norma de comportamiento interno que mejore la convivencia. Lo importante no es que se mantenga al margen de estos asuntos, sino que cuando intervenga todo el mundo perciba que las reglas son las mismas para todos.

9. “Quiero comentarte algo y creo que aquí todo el mundo opina lo mismo.”

Genial… has conseguido que esta persona se convierta en un paranoico y pierda la confianza en el resto del equipo. ¿De verdad? ¿Todo el mundo piensa esto? Pero siii… tal persona tiene una excelente relación conmigo.

Primero, cada palo aguanta su vela. Uno tiene que defender las opiniones por la autoridad de los argumentos, no por la que tenga otra persona o por la que se derive de la fuerza de grupo. Y segundo, sea siempre discreto con las críticas. No las haga públicas innecesariamente ni implique a otros en ellas.

10. “En estos momentos, lo que deberías pensar es que tienes suerte de tener un trabajo.”

Empecé con una frase relacionada con la motivación y termino con otra similar, aunque por distintos motivos. De nuevo, un Jefe de proyecto debe inspirar y alentar a los miembros del equipo a hacer su trabajo.

Una persona que amenaza, que sólo sabe hacerse obedecer mediante coacciones más o menos veladas ha fracasado como líder y no se da cuenta de algo importante: al gente asustada rinde mucho menos que cuando está ilusionada.

Conclusión

Todo lo anterior se resumen en lo siguiente: Linux lo han hecho voluntarios. Y le ha comido terreno a Windows, que lo hacen empleados a sueldo. A ver quién pone un servidor de Internet con Windows Server por su propia voluntad. Aprenda a motivar a su equipo.

2 comentarios

  1. Lamentablemente este tipo de respuestas las oigo cada dia.
    En mis casi 30 años de vida profesional las he tratado de evitar con gran agradecimiento de mi equipo. Resultado : Los “explotaba al 120 % – medido en horas dedicadas y no retribuidas, lo hacian porque estaban convencidos de hacerlo”. Eficacia : paso de 4 millones de facturacion a 35 en 7 años. Este año beneficio esperado neto 8 M.
    Hoy esas frases las oigo de rutina. Resultado : Empresa paralizada y nadie mueve un dedo, dedicacion 100 % del tiempo de trabajo (8 horitas – 2 cafes y 2 cigarritos), eficacia 20%.

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